Olga Cuevas al “Singulars” de TV3

Publicado el 13/04/11

Us recomanem que mireu aquest programa emès per TV3 el dilluns 11 d’abril de 2011.

A “Singulars” la doctora Olga Cuevas va xerrar sobre dietètica i alimentació.

Olga Cuevas és doctora en bioquímica i especialista en nutrició, dirigeix l’institució de formació professional sanitària Roger del Llúria.

Clasificado en Alimentación.

¿Qué comer cuando se está embarazada?

Publicado el 1/04/11

Durante la gestación, el óvulo fertilizado aumentará su peso cerca de 3 billones de veces y pasará de ser una célula a ser un ser humano. Este período determinará muchos aspectos del niño que se está formando y es importante que cuando una mujer descubre que está embarazada, vigile su dieta y su estilo de vida. Así ayudará a que el bebé tenga una constitución fuerte y a minimizar los posibles problemas de salud que podría sufrir el niño posteriormente.

Más nutrientes sí, comida por dos no

Popularmente se dice que una mujer embarazada debe comer por dos. Es ésta una verdad a medias que ha hecho más mal que bien. Lo se quiere decir es que la embarazada debe aumentar la cantidad de nutrientes, pero no la cantidad de alimentos, que debe ser la misma que cuando no estaba embarazada. El consejo del Buró de Alimentos y Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias recomienda un consumo de 2500 a 2750 calorías por día durante el embarazo. Es decir, unas 400 calorías más que las recomendadas por una mujer moderadamente activa no embarazada.
La vía más directa para conseguir más nutrientes con la misma cantidad de alimentos es ingiriendo una gran variedad de productos ecológicos. El contenido de materia seca de las hortalizas de hoja, de raíz y de bulbo producidas de forma ecológica es hasta un 20% superior que las producidas convencionalmente. Un contenido más bajo de agua quiere decir que el producto tiene una densidad de nutrientes más alta.

Las frutas y hortalizas ecológicas tienen un contenido de Vitamina C entre un 5 y un 90% más elevado en comparación a las convencionales.

Alimentos que no pueden faltar en la dieta

La mujer debe comer una buena variedad de alimentos para recibir todos los nutrientes que su cuerpo necesita en estos momentos. No debe cometer el error de limitar la dieta a una estrecha franja de alimentos y debe procurar que no falten los siguientes:

  • Cereales integrales. Se pueden ir variando diariamente, ya ecisten muchos en el mercado.
  • Frutas y verduras frescas. Se pueden comer crudas y cocidas para aprovechar sus minerales y vitaminas.
  • Legumbres, pescado y carnes. El grupo de las proteínas es especialmente importante cuando se trata de construir nuevos tejidos.
  • Semillas y frutos secos. Como fuente de minerales se deben ingerir diariamente.
  • Algas o verduras del mar. Son muy recomendables durante el embarazo porque son una fuente riquísima de hierro, calcio, proteínas y minerales. Para comerlas se deben preparar en forma de condimentos. Para preparar polvos de algas kombu, wakame o dulse se ponen unos minutos al horno hasta que queden tostadas y después se pulverizan al mortero (encontraréis un mortero especial para moler algas tostadas y semillas en la sección de macrobiótica de los supermercados Veritas). Una vez se ha logrado el polvo de las algas se puede añadir media cucharada de postre del mismo sobre cereales, cremas de verduras, etc.

Por ejemplo, el alga kombu hervida junto con arroz o legumbres tiene un sabor suave, es altamente remineralizante y está indicada para la circulación. Es por esta característica que se ha ganado el apodo de “alga de la lucidez ”.

¿Cuáles son los nutrientes imprescindibles?

Tenemos claro qué alimentos no pueden faltar a la dieta de una embarazada y también sabemos que si son ecológicos nos aportan más nutrientes, pero, ¿cuáles son los nutrientes imprescindibles?

PROTEÍNAS COMPLETAS

Son las encargadas de construir nuevos tejidos y de asegurar que las enzimas, las hormonas y los anticuerpos funcionen de manera efectiva.
Las proteínas pueden ser de origen vegetal o de origen animal y no todas son iguales. Se componen de aminoácidos y hay algunas que contienen todos los aminoácidos esenciales y otras que no los tienen todos y necesitan unirse a otras proteínas para complementarse y formar un proteína completa.

La proteína animal (presente en la carne, los huevos, el pescado, los lácteos…) contiene todos los aminoácidos esenciales y se considera una proteína completa. Para asegurar su calidad es básico que su origen sea ecológico, de animales que no se han tratado con antibióticos ni hormonas y que se han alimentado con pastos y piensos ecológicos. Por ejemplo, la carne ecológica contiene un 75% de carne magra y un 4% de grasa mientras que la carne convencional tiene un 50 % de carne magra y un 25 % de grasa.
El pescado blanco y el moratón también aportan proteína completa, pero con la diferencia que sus grasas no son saturadas.

Entre las proteínas vegetales completas destacamos la soja, el tofu, el tempeh y el seitan.
El resto de alimentos proteicos se deben complementar entre sí para conseguir una proteína completa. En general, las legumbres contienen mucha lisina y poca metionina y la mayoría de cereales aportan mucha metionina y poca lisina. Por lo tanto, si los mezclamos obtendremos la proteína que necesitamos.

Combinaciones recomendadas:

  • Cereal integral + Legumbre = Bistec de ternera (las mismas proteínas)
  • Cereal integral + Legumbre + Sésamo trituraso > Bistec de ternera (más proteínas)
  • Cereal integral + Legumbre + Sésamo triturado + Quinoa o amaranto > Bistec de ternera (muchas más proteínas).

HIDRATOS DE CARBONO BUENOS

Siempre que sea posible es preferible consumir alimentos integrales en vez de alimentos refinados. Durante los procesos de refinado se rechazan partes del alimento y se pierden nutrientes y fibra natural. El resultado es un producto de valor nutritivo reducido más difícil de digerir, puesto que la fibra natural ayuda en los procesos de digestión y eliminación. Empezamos por los básicos:

  • Pan integral: El de Veritas está hecho con cereal completo molido y levadura madre. En cambio, el de panadería suele ser de harina refinada con salvado añadido.
  • Arroz: Es especialmente importante consumirlo integral, para aprovechar la fibra y el aporte de vitaminas del grupo B.
  • Copos integrales: Ideales para un almuerzo energético y equilibrado. La avena, el trigo, el mijo o la quinoa son algunos de los cereales que se pueden consumir con leche, solos o mezclados entre sí formando un muesli al que podemos añadir un puñado de almendras y nueces crudas.
  • Quinoa: Es un para-cereal muy proteico que contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita. En los EEUU lo llaman “supergrain”. De hecho la utilización limpia de las proteínas es muy alta, un 73%. Es fácil de digerir y de cocer: una joya a tener en cuenta durante todo el embarazo.

VITAMINAS CADA DÍA
Un consumo abundante de frutas crudas y verduras frescas cubrirá las necesidades de catalizadores esenciales.

  • Vitamina C: Requiere una especial atención ya que es necesaria para la formación de colágeno. Sabemos que la fruta es la mejor fuente de vitamina C (kiwis, naranjas, limones, pomelos, fresas…) y que algunas verduras también son grandes fuentes como es el caso del perejil y el pimiento crudo. Para absorber bien el hierro es necesaria la presencia de vitamina C. Por eso, un zumo en ayunas de las frutas antes mencionadas evitará la anemia durante y tras el part0.
Muy interesante:  Si la dosis diaria recomendada de Vitamina C es de 65 mg tendríamos lo suficiente con 125 g de zumo ecológico,
pero nos haría falta el doble del convencional.
  • Verduras: Para no perder el valor nutritivo de las verduras las coceremos al vapor o al estilo chino. Las verduras de hoja verde aportan gran cantidad de ácido fólico y hierro que son especialmente beneficiosas durante el embarazo.
  • Germinados. Son esenciales si queremos seguir una dieta sin carencias.
LAS MEJORES GRASAS
Las grasas son una fuente muy importante para obtener calorías y asegurar el buen funcionamiento del sistema nervioso. Para absorber
las vitaminas liposolubles, A,E, D y K es imprescindible la presencia de grasas en el intestino.
Los aceites de primera presión en frío de semillas como el de gira-sol, sésamo, cártamo y soja son los más ricos en ácidos grasos polinsaturados y vitamina F, porque realizan a la perfección todas las funciones metabólicas de los lípidos contribuyendo a mantener el peso y el colesterol en su lugar.
Estos aceites se pueden combinar con el de oliva extra virgen.
MINERALES BÁSICOS
  • Calcio: Ayuda al desarrollo y correcto funcionamiento de la musculatura, el corazón, los nervios, la coagulación sanguínea y las actividades enzimáticas. Durante la gestación el acelerado crecimiento fetal requiere de importantes cantidades de calcio porque si hay carencia de calcio el bebé la extraerá de los huesos de la madre por cubrir sus necesidades.
Dónde se encuentra: Sobre todo en los lácteos y sus derivados, pero también hay verduras ricas en calcio como las espinacas, la col rizada,
la cebolla, los berros, la acelga y el bróquil. Una vez más, es muy recomendable que estas verduras sean eco porque las hortalizas ecológicas aportan un 56% más de calcio que las convencionales.
El sésamo y las algas hiziki merecen una mención especial por su elevado aporte de calcio, por delante de la leche. Las semillas de sésamo crudas o tostadas las encontraréis en el condimento gomashio situado en la sección de macrobiótica de nuestros supermercados junto con el sésamo
en pasta, denominado tahin, ideal por elaborar salsas.
Las algas hiziki, tras remojarlas, se deben hervir 40 minutos cubiertas de agua y sazonarlas con unas gotas de salsa de soja.
  • Hierro: A casi todas las frutas, verduras, cereales integrales y productos de origen animal se encuentran cantidades pequeñas de hierro. La embarazada requiere cantidades muy importantes de este mineral y debe consumir diariamente alimentos como sardinas, vegetales de hoja verde (acelgas, berros, espinacas…) y legumbres como garbanzos y lentejas. Según un estudio de la Rutgers University, 100 gramos de espinacas ecológicas tienen tanto hierro como 8,3 Kg de espinacas convencionales.
  • Zinc: Es esencial para el crecimiento del futuro niño. Se encuentra en el pescado, las pechinas, las carnes rojas y las pipas de calabaza.
  • Fósforo: La mujer gestando ha de incrementar su ingesta a partir del tercer mes para favorecer la formación del esqueleto del embrión. Se encuentra en el atún, las sardinas, las aves, las judías blancas, las nueces y los cereales integrales.

LÍQUIDOS: AGUA, ZUMOS, CALDOS…
Durante los nuevo meses aumenta la cantidad de líquido corporal al tiempo que el cuerpo del bebé también tiene un alto contenido de agua. Por este motivo, se debe aumentar el consumo de líquidos, sin olvidar que la producción lechal materna y su composición variará según el consumo de líquidos durante la lactancia.
Beber unos ocho vasos de agua al día hidrata la piel, evita el estreñimiento, elimina las toxinas del cuerpo, disminuye los riesgo de una infección de las vías urinarias, además de asegurar la producción de una adecuada cantidad lechal.
Además del agua otras bebidas recomendadas son los zumos de frutas o vegetales, sopas, caldos y especialmente el té de tres años (cukicha o bancha) que es muy rico en calcio.

Leches vegetales = bebidas vegetales

Publicado el 5/03/11

Ana Lis, gracias por preguntar sobre las leches vegetales en Facebook, intentamos explicarlas en este post.

Además de las leches de vaca y cabra, en los supermercados Veritas puedes encontrar una gran variedad de bebidas vegetales. A las bebidas vegetales también se les llama leche, aunque esta denominación sólo se debería usar para las procedentes de animales se usa también para las de origen vegetal.

Actualmente el consumo de las bebidas vegetales ya está superando al de la leche de vaca ya que las leches vegetales tienen enotmes beneficios para nuestra salud y silueta además de que hay una variedad tan amplia que todo el mundo puede encontrar una a su gusto.

Las leches vegetales provienen básicamente de tres tipos de alimentos diferentes: de legumbres (soja), cereales (arroz o avena) o frutos secos (almendras o avellanas). Cada tipo de leche tiene unos beneficios distintos pero su denominador común es que son más digestivas que la leche de vaca ya que no contienen lactosa. Estas leches están muy indicadas para personas con problemas de digestiones lentas, colón irritable, restreñimiento, diarreas… y los efectos son inmediatos y mejoran la calidad de vida de las personas.

Además, se ha demostrado que el calcio se asimila mejor cuando va acompañado de fósforo en proporción 2 a 1 y son las leches vegetales las que cumplen mejor esta norma. Podemos afirmar que las leches vegetales nos aportan beneficios a todos sus consumidores.

La leche de soja es la que aporta más proteinas

La leche de soja contiene muchas más proteinas que la leche de vaca pero con menos grasa y sin colesterol siendo especialmente indicada para:

  • Niños en edad de crecimiento ya que es una fuente buenísima de aminoácidos esenciales.
  • Mujeres de cualquier edad ya que es rica en fitoestrógenos y éstos ayudan a regular la función endocrina, alivian el síndrome premenstrual y los desarreglos de la menopausa. Además están comprobados sus efectos protectores frente al cáncer de mama.
  • Personas con riesgo de sufrir osteosporosi ya que al substituir las proteinas animales por vegetales se inhibe el proceso de descalcificación y destrucción ósea.
  • Personas con el colesterol alto ya que numerosos estudios demuestran que las proteinas de la soja reducen los triglicéridos y el colesterol hasta un 25% más que cualquier dieta tradicional.

Hay muchas variantes de la leche de soja: natural, enriquecida con calcio, con chocolate, con té, en polvo…

Os recomendamos que probéis de sustituir la lecha de vaca por leche de soja en cualquiera de vuestra recetas.

La leche de arroz es la que te asegura una feliz digestión

Es la más digestiva de todas las leches vegetales y tiene un efecto refrescante sobre el organismo ya que es altamente energética gracias a su alto contenido de hidratos de carbono.

Estas característica la convierten en la ideal para personas cuyos cuerpos son incapaces de tolerar nada (gastroenteritis, indigestiones, postoperatorios…).

Se puede tomar sola o como substituta de la de vaca en recetas.

La leche de avena te sorprenderá por su buen sabor

La leche de avena tiene un gran sabor pero sus principales beneficios son que es muy rica en ácidos grasos esenciales y vitamina B, su riqueza en beta-glucanos (un tipo de fibra soluble) que favorece la flora intestinal y que sus proteinas tienen una buena composición de aminoácidos esenciales.

Está especialmente indicada para:

  • Personas con mucho estrés y con problemas para dormir ya que la vitamina B calma y fortalece los nervios, por lo que ayuda a dormir.
  • Personas preocupadas por el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.
  • Personas que hacen dietas para adelgazar ya que sus azúcares lentos favorecen la actividad del páncreas y la glándula tiroide. Además de combatir eficazmente la retención de líquidos.

Déjate enamorar por su sabor suave y dulce, ideal para cualquier ocasión: tomarla en solitario, en un cortado, para elaborar pasteles, salsas…

Muy importante: es la única que contiene gluten.

La leche de avellanas es ideal en épocas de cansancio o cuando se necesite bajar el colesterol

La leche de avellana contiene L-arginina que ayuda a la prevención de lesiones en las arterias y la formación de coágulos en la sangre además de rebajar el colesterol “malo” manteniendo los niveles del colesterol “bueno”.
Está especialmente indicada para:

  • Mujeres embarazadas ya que es rica en calcio y ácido fólico.
  • Niños, adolescentes y gente mayor ya que gracias a su buena relación calcio/fósforo el primero de absorbe muy bien ayudando a la formación y mantenimiento de los huesos.

La leche de avellanas es fruto de una mezcla de agua y avellanas molidas. Se puede encontrar en brick o en polvo para diluir en agua.

La leche de almendras, una inyección de energía

La almendra es un fruto seco oleaginoso y esto hace que la leche sea muy energética, aporta calorías y azúcares de absorción rápida. Además es rica en ácido linocéico que evita alteraciones nerviosas y es una excelente fuente de minerales (calcio, fósforo y potasio) y de vitaminas (A i B5).

Es una leche para todos los públicos ya que mantiene una buena proporción de grasas en sangre pero está especialmente indicada para:

  • Niños y adolescentes ya que favorece el crecimiento.
  • Madres lactantes por que ayuda a la subida de la leche materna.
  • Gente mayor ya que la relación calcio/fósforo cubre las necesidades minerales contra la osteoporosi.

Dos vasos de leche de almendras nos aportan el 35% de la cantidad diaria recomendada de calcio.

La leche de quinoa, la más completa de todas.

La quinoa es un paracereal que posee el balance de proteinas y nutrientes perfectos para los seres humanos.

De hecho, sólo comiendo quinoa podríamos mantener una dieta perfectamente equilibrada, esto ha hecho que la NASA escoja este alimento como base de la nutrición para los viajes espaciales.

Proporciona todos los aminoácidos esenciales, tiene la mayor cantidad de proteinas de entre los cereales y tiene un gusto suave y agradable. Además al no contener gluten puede ser consumida sin problemas por celíacos, niños, personas con dietas hipocalóricas…

Cócteles de salud y sabor

Para acabar, en tu supermercado veritas puedes encontrar todas las leches vegetales anteriores pero tambien combinaciones entre dos o más de las anteriores como leche de arroz con avellanas, leche de tres cereales, leche de arroz con almendras, leche de muesli…

¿Sabías que los aditivos engordan?

Publicado el 1/03/11

Todos conocemos los efectos negativos que tienen sobre nuestra salud los contaminantes químicos de los alimentos convencionales, pero recientes estudios científicos han demostrado que, además, engordan. Te explicamos el porqué y te damos las claves para evitarlo.

Hace unos meses la Casa Blanca anunció que estaba enfrentándose a una nueva amenaza para la salud y seguridad de América. No se trataba de ningún país rebelde ni de una organización terrorista, ni tampoco de una nueva enfermedad ni amenaza medioambiental. Se estaba refiriendo a una serie de productos químicos que están provocando de manera directa que la mayoría de los americanos tengan sobrepeso. Su nombre técnico es “químicos disruptores endocrinos” y hay muchas posibilidades de que ahora mismo los estemos comiendo o bebiendo. Los científicos han acuñado un nuevo término para ellos y los han llamado “obesógenos”, ya que son capaces de promover el aumento de peso y la obesidad.

De hecho, en el informe “Resolviendo el problema de la obesidad infantil en una generación”, elaborado por el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca contra la Obesidad Infantil, se señala a los obesógenos como una de las razones del incremento de la obesidad.

EL TERCER FACTOR

Ganar peso no depende de las calorías que entran contra las calorías que se queman; y la culpa no es sólo demasiada comida rápida y poco ejercicio. Hay que considerar un tercer factor: los obesógenos. Son componentes naturales y sintéticos que funcionan imitando al estrógeno, la misma hormona que los médicos no quieren que las mujeres sigan tomando, debido a que ensayos clínicos la han vinculado a un aumento de riesgo de enfermedades coronarias, cáncer de mama, trombosis…

EL DECLIVE DE LAS DIETAS TRADICIONALES

Dado que las clases de biología del colegio quedan un poco lejos haremos un rápido recordatorio: el sistema endocrino está compuesto por las glándulas y células que producen las hormonas que regulan nuestro cuerpo. Crecimiento y desarrollo, función sexual, procesos reproductivos, estado de ánimo, sueño, hambre, stress, metabolismo y la forma en la que nuestro cuerpo utiliza la comida son actividades que están controladas por las hormonas. Así, nuestro cuerpo está determinado en gran manera por el sistema endocrino, pero el sistema endocrino es un engranaje que puede desestabilizarse con suma facilidad.

“Se cree que los obesógenos actúan ‘secuestrando’ los sistemas reguladores que controlan el peso corporal”, afirma Frederick vom Saal, Doctor en Medicina y Catedrático de biología en la Universidad de Missouri. Por ese motivo provocan que engordemos. De ahí que las dietas tradicionales no funcionen, ya que incluso siguiendo una estricta dieta de adelgazamiento no se disminuye la exposición a los obesógenos. Por ejemplo, las manzanas dejan de ser saludables si vienen cargadas de químicos promotores de la obesidad (9 de los 10 pesticidas más usados son obesógenos, y las manzanas son uno de los cultivos más rociados de pesticidas en la agricultura convencional).

LAS 4 CLAVES DE LA “NUEVA DIETA AMERICANA”

La presencia de los obesógenos puede ser la razón por la que las dietas tradicionales (pollo mejor que cordero, más pescado, mucha fruta y verdura) están dejando de funcionar. Es por ello que ha comenzado a promoverse la llamada Nueva Dieta Americana.

Al comenzar las investigaciones sobre los obesógenos se ha descubierto una buena noticia: no hay ninguna razón por la que nuestra comida favorita (hamburguesa, pasta o helado) no pueda formar parte de un programa de adelgazamiento razonable. Basta con abandonar la antigua forma de pensar y adoptar 4 leyes de la esbeltez para conseguir revertir el efecto de los obesógenos.

1. Pasarse a la comida ecológica

El americano medio está expuesto a entre 10 y 13 pesticidas a través de su comida y bebida todos los días, y 9 de los 10 pesticidas más comunes son obesógenos. De acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista Environmental Health Perspectives, ceñirse a una dieta de productos ecológicos durante sólo 5 días puede reducir la presencia de pesticidas obesógenos hasta niveles no detectables.

En realidad no se trata de hacer un cambio radical, aunque sería lo deseable, pero sí empezar cuanto antes y con unos básicos. El Environmental Working Group (EWG) ha calculado que se puede reducir la exposición a los pesticidas en cerca de un 80% simplemente escogiendo la opción ecológica para 12 frutas y verduras que según sus pruebas contenían los niveles de pesticidas más altos. Se conocen como “Los 12 del patíbulo” y, empezando por el peor, son: el apio, los melocotones, las fresas, las manzanas, los arándanos, las nectarinas, los pimientos, las espinacas, las acelgas, las cerezas, las patatas y la uva. Y también se ha publicado una lista de los productos convencionales que según el EWG tenían pocos residuos: cebolla, aguacates, maíz dulce, piña, mango, guisantes, espárrago, kiwis, col, berenjena, melón cantaloup, melón piel de sapo, sandía y pomelo.

2. No “comer” plástico

El 93% de los americanos presentan niveles detectables de bisfenol-A (BPA) en su organismo y el 75% unos niveles detectables de ftalatos. Ambos son químicos sintéticos encontrados en plásticos, que imitan el estrógeno (esencialmente son hormonas femeninas artificiales). Como los pesticidas, estos químicos basados en el plástico provocan que nuestro cuerpo acumule grasa y no músculo. Disminuir la exposición a obesógenos de base plástico maximizará las posibilidades tanto de perder grasa como de ganar masa muscular fibrada. Las normas básicas son:

. No calentar la comida en contenedores de plástico o poner objetos de plástico en el lavavajillas, porque puede dañarlos y aumentar el desprendimiento de BPA. Según un estudio publicado en el Toxicology Letters, el BPA se desprende de botellas deportivas de policarbonato 55 veces más rápido si se llena de líquido caliente que si se llena de líquido frío.

. Evitar comprar comidas grasas como carnes que vengan envueltas en plástico porque los obesógenos se almacenan en el tejido graso. El plástico que se acostumbra a utilizar en los supermercados normalmente es PVC, mientras que el plástico que vende para envolver alimentos en casa se fabrica cada vez más con polietileno.

. Reducir los alimentos enlatados, por ejemplo escogiendo atún en tarro de vidrio y no en lata. La inmensa mayoría de las latas contienen BPA en su capa interior.

3. Elegir carnes magras y pescados pequeños

Hay que buscar siempre carne de animales criados con pasto frente a los engordados con pienso y hormonas. Los estudios demuestran que tienen menos grasa y por el contrario contienen un 60% más de omega 3, un 200% más de vitamina E y entre el doble y el triple de ácido linoleico conjugado (un nutriente casi mágico que protege de afecciones coronarias, cáncer y diabetes, y que puede ayudar a perder peso según un estudio publicado por el American Journal of Clinical Nutrition). Si no tenemos más remedio que comprar carne convencional, escogeremos las piezas menos grasas. Las hamburguesas de proteína vegetal son también grandes sustitutas si no encontramos carne de ternera ecológica.

. En cuanto al pescado, siempre hay que elegir pescado sostenible con poca carga tóxica. Un estudio en el diario Occupational and Environmental Medicine encontró que aunque el pesticida DDT se prohibió en 1973, este químico y su derivado DDE todavía se puede encontrar en pescados grasos. Los peces grandes se comen a los pequeños, y por tanto contienen una mayor carga tóxica. Hay que evitar el atún de ojo grande, el pez espada, la caballa real, el tiburón… y buscar pescados pequeños como anchoa, sardina, caballa, atún y bacalao. El pescado puede cocinarse de cualquier manera, menos frito, para poder drenar los contaminantes de sus partes grasas.

4. Filtrar el agua

La mejor manera de eliminar los obesógenos del agua del grifo es un filtro de carbón activado. Se puede encontrar pequeño para añadir al grifo o en unidades grandes para conectar a la toma de agua. Estos filtros eliminan la gran mayoría de pesticidas y contaminantes industriales.

CÓMO PROTEGER A LOS NIÑOS

En nuestras manos está evitar que los pequeños se vean expuestos a estos contaminantes que tanto daño pueden causar a su salud. Hay que que empezar a cuidarlos ya desde antes de nacer, por lo que toda embarazada debería seguir las pautas de la “Nueva Dieta Americana” durante la gestación, por supuesto siempre supervisada por su ginecólogo.

Durante la infancia hay que inculcar al niño unas pautas nutricionales y de estilo de vida que conservará toda su vida. Evitar dulces y bollería industrial, acostumbrarle rápidamente a la fruta, la verdura y los cereales, incluir en la dieta proteínas vegetales… y, por supuesto, promover un estilo de vida en el que el ejercicio tenga un papel protagonista.